lunes, 16 de marzo de 2026

Habitación vacía

La habitación no cambió de lugar: las cortinas siguen largas,
la taza con su marca fría sobre la mesa.
Pero dentro hay un hueco que mide la ausencia,
un espacio que no acepta imágenes nuevas.

A veces me siento y espero que algo vuelva:
un paso, una risa, el tirón de una voz por la escalera.
En lugar de eso llega el silencio —inmenso, paciente—
y me enseña lo que era invisible cuando todo estaba lleno.

Aprendo a distinguir el ruido que cura del que hiere,
a separar la culpa de la costumbre.
Y en las noches más claras, cuando la soledad no miente,
recojo las pequeñas cosas y las nombro una por una.

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