El tiempo camina en silencio,
sin prisa, pero sin descanso.
No mira atrás ni pregunta
por lo que quedó en el pasado.
Se lleva risas y lágrimas,
días de sol y de tormenta,
pero también deja huellas
en la memoria que alimenta.
Porque aunque pase y nos cambie,
aunque nos robe momentos,
nos regala la certeza
de que vivir es movimiento.
