Vive simple,
como el río que no pregunta su destino,
como la flor que abre sin miedo
bajo el sol o la tormenta.
Deja que la risa te vista,
que el silencio te hable,
que el tiempo no te pese
sino te enseñe a volar despacio.
Sueña en grande,
tan alto que el cielo te quede cerca,
tan libre que el miedo se haga pequeño
y la esperanza te lleve de la mano.
Porque la vida es eso:
un instante que brilla,
una chispa que se enciende
cuando el alma se atreve a ser sencilla
y el corazón, infinito.