Llueve sobre los tejados viejos,
sobre las calles dormidas,
sobre las hojas que tiemblan
como si escucharan historias antiguas.
La lluvia tiene memoria:
recuerda pasos olvidados,
promesas que se dijeron
bajo cielos nublados.
Y mientras cae lentamente
sobre la ciudad cansada,
parece lavar el tiempo
y dejar la esperanza renovada.
