lunes, 16 de marzo de 2026

Cartas sin remitente

He escrito cartas para quien no sabe leer mi sombra,
para quien no volverá, para quien nunca supo estar.
Las dejo sobre la mesa como quien organiza una espera,
y el papel acumula polvo y algo parecido a tristeza.

Son palabras que no salvan, que solamente cuentan
cómo fue perdiéndose el calor del invierno a fuerza de días.
No piden perdón ni justicia: solo un testigo que recuerde
que hubo un intento y que el intento tuvo miedo.

Las atesoro como si fueran monedas gastadas,
como si su valor fuese demostrar que existió un empeño.
Pero al cerrar los sobres —sin dirección, sin envío—
me doy cuenta de que lo que guardo es un lugar vacío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario