miércoles, 18 de marzo de 2026

Cuando llegue la calma

No esperes a que todo sea perfecto,
porque lo perfecto suele ser demora.
La puerta se abre más con un intento
que con la espera larga de otra hora.

Empieza donde puedas, como puedas,
con lo que tengas hoy entre las manos.
Hay caminos que sólo se revelan
cuando uno deja de pedirlos planos.

Y cuando llegue la calma, entenderás
que avanzar no exigía tanta luz:
bastaba dar un paso, nada más,
y sostener la propia cruz.

"Abraza tu historia: es parte de tu belleza"

Abraza tu historia sin miedo,
como se abraza el sol al amanecer.
Cada herida, cada acierto,
te han traído hasta este ser.
No eres menos por tus cicatrices:
eres luz con memoria,
una obra viva, imperfecta
y hermosa por su propia historia.

Aprende a bailar bajo la lluvia

Aprende a bailar bajo la lluvia,
sin pedirle permiso al cielo,
sin esconderte del trueno,
sin medirle el pulso al miedo.

Que cada gota te despierte,
que el barro no te detenga,
que el frío no te convenza
de que la vida se tiñe en sequía.

Baila cuando el día se rompa,
cuando todo parezca perdido.
Hay una música antigua en el agua
que solo entiende quien sigue vivo.

Y si la tormenta insiste,
que te encuentre de pie, sonriendo:
no todo lo que moja derrumba,
a veces también va limpiando.

Vive simple, sueña en grande

Vive simple,
como el río que no pregunta su destino,
como la flor que abre sin miedo
bajo el sol o la tormenta.


Deja que la risa te vista,
que el silencio te hable,
que el tiempo no te pese
sino te enseñe a volar despacio.


Sueña en grande,
tan alto que el cielo te quede cerca,
tan libre que el miedo se haga pequeño
y la esperanza te lleve de la mano.


Porque la vida es eso:
un instante que brilla,
una chispa que se enciende
cuando el alma se atreve a ser sencilla
y el corazón, infinito.

Al niño que nació

Llegaste, pequeño milagro,
como un suspiro de luz entre las sombras,
trayendo en tus manos diminutas
el temblor de un nuevo comienzo.


El mundo se detuvo un instante,
para escuchar tu primer llanto,
esa nota pura
que anunció la vida en su forma más tierna.


Tu piel huele a promesa,
a tierra recién regada,
a futuro que aún no sabe su nombre
pero ya late con fuerza.


Que tus ojos aprendan la calma del cielo,
que tus pasos conozcan la risa del viento,
y que el amor —ese abrigo invisible—
te acompañe siempre, niño del alba.

Sinfonía del amanecer urbano

Despierta la ciudad,
con un murmullo de motores lejanos,
el silbido del panadero,
y el roce metálico del tranvía.


Las persianas suben como párpados,
dejando entrar la primera luz,
mientras el viento juega
con papeles dormidos en la acera.


Un perro ladra al eco de su sombra,
una campana marca el pulso del día,
y entre los edificios,
una paloma corta el aire con su canto gris.


Todo suena a comienzo,
a promesa tibia de rutina,
a vida que se estira,
bostezando entre el ruido y la esperanza.

lunes, 16 de marzo de 2026

La casa de los nombres

En la casa donde antes vivían los rostros,
las palabras se esconden tras cortinas de polvo.
Un nombre se convierte en un jardín sin sendero,
la dirección de un recuerdo se pierde en el cielo.

Tus manos buscan fotos en un cajón de luz,
tocan sonrisas que tiemblan como hojas.
El tiempo dobla esquinas que antes reconocías;
los minutos vuelan con pañuelos de memoria.

A veces vuelves, como un faro que titila,
con fragmentos de un verso, con el olor de la lluvia.
Otras, te quedas en la puerta del silencio,
mirando adentro como quien intenta recordar el mapa.

Yo hablo despacio, te nombro la distancia,
te ofrezco un nombre nuevo cuando el viejo se pierde.
Porque amar es aprender a sostener las manos
aunque el camino vuelva a olvidarlo todo.

De a poco

La vida llega en pequeñas piezas,
en cafés compartidos y manos que sujetan.
No siempre anuncia su grandeza;
aparece en la risa y en la rutina.
Si la miras con paciencia, verás
un mapa hecho de instantes comunes,
y entenderás que ser feliz es aprender
a coserlos uno por uno.