sin pedirle permiso al cielo,
sin esconderte del trueno,
sin medirle el pulso al miedo.
Que cada gota te despierte,
que el barro no te detenga,
que el frío no te convenza
de que la vida se tiñe en sequía.
Baila cuando el día se rompa,
cuando todo parezca perdido.
Hay una música antigua en el agua
que solo entiende quien sigue vivo.
Y si la tormenta insiste,
que te encuentre de pie, sonriendo:
no todo lo que moja derrumba,
a veces también va limpiando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario